Conjunto escultórico de la fachada de la Basílica de Montserrat

Finalizada la restauración y la ornamentación del presbiterio y de la nave de la basílica, en 1896, llegó el momento de pensar en la fachada renacentista, que aún mostraba los efectos del destrozo napoleónico. En 1897, el abad Josep Deàs (1837-1921), que dirigía de manera muy personal todos los asuntos de la restauración de la basílica con criterios de máximo efecto y mínimo gasto, había pensado en una simple rehabilitación de la fachada vieja, añadiéndole dos puertas laterales y llenando las hornacinas vacías con esculturas nuevas que encargó a los escultores Venanci y Agapit Vallmitjana. Sin embargo, el arquitecto ordinario de Montserrat y del obispado de Barcelona, Francesc de Paula del Villar Carmona (1860-1927) presentó su propio proyecto para la fachada de la basílica. 

 

Así, el 16 de marzo de 1900, el abad y los decanos del monasterio aprobaron oficialmente la propuesta de Villar Carmona. La obra de la fachada se dividió en dos partes bien diferenciadas: la de los escultores Vallmitjana que el abad había encargado anteriormente y que había estado sufragada por una serie de donantes anónimos y la propiamente arquitectónica de Villar sufragada por las señoras Llagostera. Asimismo, Villar Carmona incorporó en su proyecto la obra escultórica de los hermanos Vallmitjana que encajaba perfectamente.

Fichas y fotografías: J. de C. Laplana, Museo de Montserrat.

  • Grey Facebook Icon
  • Grey Instagram Icon